CRIANZA Y CUIDADO DE LOS REYES DE LA DEHESA

EL MANEJO DEL GANADO BRAVO

El manejo integra todas las labores en las que el hombre interviene en la crianza y cuidado de los animales en el campo. El ganado bravo requiere de un tratamiento específico, acorde con sus características y la finalidad primera de su cría: que un pequeño porcentaje de los mismos, esos novillos y toros seleccionados por bravura, trapío y buenas hechuras, sean toreados a pie y a caballo, o corridos y jugados en fiestas y festejos populares.

Labores de manejo

Desde los enlotamientos de sementales y vacas al destete de los becerros, la imposición de crotales, los herraderos, las particiones y movimientos de ganado, su saneamiento, alimentación, ejercicio y tienta o el enfundado, desenfundado de los pitones y el embarque, traslado, desembarque, apartado y enchiqueramiento de aquellos ejemplares que finalmente saldrán por toriles, todas las faenas deben ser realizadas con precaución y por profesionales cualificados.

Profesionales del campo bravo

Andar por el campo, moverse entre animales bravos y manejarlos adecuadamente requiere de templanza y conocimiento. El toro bravo, con toda su fuerza, majestuosa estampa y belleza, tiene que llegar intacto y en plenas facultades a la plaza. Y su bravura limpia, virgen de toda injerencia que pueda perjudicar a su lidia y al torero que arriesgará con él su vida.   

El criador de bravo debe ser hoy un experto zootecnista, conocedor del toro, del campo y de la Tauromaquia, capaz de relacionar en clave taurina todas las variables de manejo que interesan al desarrollo y futuro juego de los animales.

Información de valor

Aprovechamos las labores en el campo para observar en detalle las condiciones físicas y el desarrollo de todos y cada uno. También actitudes y comportamientos cuyo contraste con el que tienen en la plaza de tientas o de toros, y con el de sus hermanos, ancestros y descendencia, toreados por unos u otros diestros, nos aporta una información de valor.

“La gimnasia funcional es fundamental. Pero con la medida exacta, de forma que el toro no tenga que defenderse y haga el ejercicio por placer”

MANEJO Y EJERCICIO
El toro bravo en el corredero

En esta, como en muchas ganaderías de bravo, los toros se corren con regularidad* para fortalecer sus articulaciones, ejercitar su musculatura y aumentar su fondo físico de cara al esfuerzo que supone la lidia. Pero se ejercitan procurando que lo hagan siempre por y con placer, sin abusar del uso de los caballos y evitando provocar en ellos reacciones defensivas durante su manejo. Reacciones que luego, un poderoso animal como el toro bravo, que atesora una memoria infinita, podría reproducir en el ruedo.

* No ejercitamos en el corredero los toros para rejones. Algún animal podría avisarse con el caballo del vaquero durante este ejercicio y hacer luego imposible la labor de los rejoneadores en la plaza.

Instinto y manejo

Este rey de las dehesas no tiene ya que penar como antaño por su alimento* o por el agua. Pero desde hace millones de años el toro es un animal instintivo. Un instinto que mantiene a flor de piel en las ganaderías de bravo y le hace acometer para proteger su hábitat, peleando con sus congéneres para aprovechar sus mejores recursos o para defender su espacio de cualquier injerencia que considere peligrosa, hostil o molesta.

*En las peleas entre toros y entre vacas bravas, frecuentes en el campo –sobre todo cuando barruntan un cambio de clima–, la competencia por el aprovechamiento del pasto o por las umbrías y mejores abrigos, están a menudo en el origen de las disputas.

Sentido, genética y manejo

El sentido es uno de los rasgos negativos más heredables en el toro bravo. Y en la plaza lo evidenciará o desarrollará más o menos rápido en función de su genética. Pero también de su manejo. Por eso el ganadero, el mayoral o el vaquero deben mantenerse vigilantes y saber anticiparse, atentos a no provocar su ataque ni forzar su huída. En los movimientos de ganado, en las labores de apartado o durante su ejercicio en el corredero se debe evitar cualquier situación en la que el toro aprenda defendiéndose y desarrolle un sentido que luego en la plaza podría reflejar emplazándose, parándose para calcular distancias y trayectorias o recortando sus viajes.

Nuestro toro en el campo y en la plaza

El comportamiento de nuestro toro es especialmente diferente en el campo y en la plaza.

En su hábitat es un animal tremendamente territorial y muy jerarquizado, más que el de otras ganaderías.

Cada individuo es en si dominante y ejerce un liderazgo que resulta de difícil manejo, con peleas constantes que obligan a numerosos apartados y a una periódica rotación en distintos cerrados para evitar accidentes.

En el embarque y desembarque, y en las labores de apartado y enchiqueramiento en la plaza, gracias a esa periódica rotación y al gran fondo de nobleza que atesoran, son sin embargo toros que –tratados con tacto y temple– resultan de fácil manejo.

“En una explotación ganadera que vive por y para el toro bravo, el interés por la salud y nutrición de los animales va mucho más allá de las exigencias normativas”.

MANEJO Y SANIDAD
Una atención constante

El seguimiento diario de los animales, así como los controles y saneamientos periódicos, aseguran la salud de todos los animales. También la ausencia de patologías y microorganismos que pudieran perjudicar su desarrollo y estado físico y anímico. Sirven además para observar la productividad de la vacas, controlar el intervalo entre partos por si existiera alguna anomalía, analizar la conveniencia de la dieta alimenticia, su composición y racionamiento, y para identificar posibles accidentes o lesiones en animales.

Adecuación al entorno y prevención

En el contexto de una explotación extensiva, el manejo difiere del que se aplica al ganado estabulado o semi-estabulado. Son animales que viven, se reproducen y desarrollan en espacios naturales en los que pueden tener contacto con otras especies (insectos, aves, roedores u otros mamíferos).

Por eso, para asegurar su bienestar y sus aptitudes para la lidia, la prevención y el seguimiento sanitarios son constantes y rigurosos. Una sanidad controlada, vinculada a la alimentación y al ejercicio, que garantiza un desarrollo equilibrado de cada animal, así como la calidad y excelencia de su producto cárnico.

MANEJO Y NUTRICIÓN
Una alimentación generosa

Para el volumen, remate y fuerza del toro que se demanda y por la exigencia de lidia actual, los concentrados naturales y forrajes son la base fundamental de una alimentación generosa. Una dieta que en la ganadería se regula, entre otros factores, en función de la etapa de vida y crecimiento, el sexo, la complexión, el desarrollo de los animales o la época del año.

Indicada y equilibrada

Aunque contamos con pastos naturales en algunas épocas del año y efectuamos rotaciones periódicas de los cercados en uso, son más indicados para las vacas que para los toros. Enriqueciendo de forma equilibrada la dieta de las madres, con especial atención a los periodos reproductivos, conseguimos mantener unos porcentajes altos de pariciones, alcanzando algunos años hasta el 95%.   

Punto por punto

Controlamos la calidad y nobleza de los ingredientes, su digestibilidad y el buen equilibrio de sus valores nutritivos y energéticos, los orígenes, métodos de producción, composición y porcentajes de proteínas leguminosas, cereales, aminoácidos, minerales, zinc y selenio orgánicos o levaduras vivas, así como su buena relación con los forrajes.

“Vigilamos el brillo del pelaje y mucosas de los animales, la consistencia de sus heces, la higiene de sus pezuñas, el desarrollo de sus cuernos… Evaluamos como afecta la alimentación a su potencia y desarrollo muscular, a órganos digestivos, ligamentos y tendones o al propio comportamiento de los animales en el campo y en la plaza”

Nuestras fincas están dotadas de canalizaciones subterráneas y bebederos en todos los cerrados. Nos aseguramos de que todos los animales tengan siempre todo el agua limpia que necesitan.

GENÉTICA, SELECCIÓN Y MANEJO

Una alineación clave

Como destacaba el ganadero mexicano Javier Garfias, genética, selección y manejo son las tres claves de una buena ganadería de bravo. Cuando llevas una misma línea de manejo con arreglo a la alimentación y das con la fórmula, los cambios son ya mínimos y los aplicas con cuentagotas.

No es fácil ni rápido, porque al toro, como rumiante, no puedes cambiarle la alimentación sobre la marcha.

Seguimiento y resultados

Luego tienes que vigilar cada año el juego que van dando los toros y las vacas. Con cambios cada ocho o diez años, hemos tenido algunos altibajos. Pero ahora controlamos nosotros la alimentación y hemos fijado una composición de los piensos que nos está dando muy buenos resultados.